• En la cumbre climática de Roma (SBI-6), la COICA exige que el acceso directo a la financiación deje de ser una excepción y se convierta en la regla general.
  • La organización, que representa a 511 pueblos originarios, propone un piso mínimo del 20 % de asignación directa como base técnica para el diseño financiero.

ROMA, ITALIA,  16 de febrero de 2026. La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) instó a la comunidad internacional a reformar con urgencia el mecanismo financiero global para la conservación. Durante las negociaciones de la Sexta Reunión del Órgano Subsidiario sobre la Aplicación (SBI-6) de la ONU en Roma, la organización advirtió que la actual ineficiencia en la intermediación de recursos pone en riesgo crítico las metas ambientales mundiales.

Según los datos técnicos expuestos por la delegación amazónica, entre el 30 % y el 40 % de los fondos internacionales destinados a la biodiversidad se absorben por los costos administrativos de las agencias e instituciones intermediarias antes de llegar a los territorios. Esta fuga de recursos reduce drásticamente los recursos efectivamente destinados a la protección de los bosques primarios, a la preservación de especies y al sostenimiento de la gobernanza comunitaria.

«La crisis actual no es únicamente de escasez de financiamiento, sino de ineficiencia estructural. El dinero se pierde antes de llegar a quienes verdaderamente sostienen la vida del planeta», señaló la representación de la COICA en una declaración distribuida entre los asistentes. «Si los pueblos indígenas conservamos los ecosistemas más intactos de la Tierra y regulamos el clima global, el sistema financiero no puede permitirse perder casi la mitad de sus recursos en burocracia».

Tres ejes vinculantes para reformar el sistema

Las resoluciones adoptadas durante las actuales sesiones en Roma serán determinantes, ya que definirán las reglas operativas para la movilización de recursos que impactarán en la próxima cumbre del CDB en Erevan, Armenia. En este contexto, la COICA presentó a los delegados internacionales tres demandas técnicas concretas:

  1. Acceso directo como estándar de eficacia: Eliminar la opcionalidad y establecer la financiación directa a las organizaciones de gobernanza indígena como criterio formal y obligatorio del sistema financiero global.
  2. Piso mínimo del 20 %: Garantizar que al menos una quinta parte de los recursos mundiales de biodiversidad se destine, sin intermediarios, a las comunidades de base y su sistema financiero propio.
  3. Auditoría de ejecución territorial real: Implementar mecanismos de trazabilidad que midan el porcentaje de fondos ejecutados directamente por las estructuras indígenas, superando la métrica actual que contabiliza recursos meramente «dirigidos a» los pueblos en el papel, pero administrados por terceros.

El "Fondo Cali" como precedente jurídico

Para respaldar la viabilidad de su propuesta, la delegación amazónica tomó como base el precedente establecido en la COP16, celebrada recientemente en Cali, Colombia. En dicha cumbre se aprobó que al menos el 50 % de ciertos recursos provenientes de la Información Digital de Secuencias (DSI) se canalice directamente a instituciones identificadas por los pueblos indígenas.

La exigencia central de la COICA en Roma es que este modelo de distribución deje de ser una excepción aplicada a un solo fondo y se convierta en la regla rectora de todo el Convenio sobre la Diversidad Biológica.

«Sin financiamiento directo, no hay implementación real del Marco Global de Biodiversidad. Lo que está en juego en Roma no es solo cuánto dinero se promete, sino quién lo gestiona y cómo llega al territorio», concluyó la organización.