El reconocimiento de los pueblos indígenas como protagonistas del cuidado de la biodiversidad requiere decisiones concretas: respeto a sus conocimientos, participación efectiva en la gobernanza y acceso directo a financiamiento. Estos son algunos de los planteamientos del documento Las prácticas de resguardo territorial de los pueblos indígenas y las comunidades locales como una vía clave para avanzar hacia un manejo sostenible de la fauna y flora silvestres, del que Fany Kuiru, Coordinadora General de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), es coautora.

La Amazonía: territorios de vida, conocimientos y gobierno propio

Para la Amazonía, el enfoque del documento ofrece una lectura relevante: el cuidado de la naturaleza comprende relaciones culturales, espirituales y comunitarias que se sostienen entre generaciones. La protección de una especie está vinculada con el territorio donde vive, los conocimientos sobre su manejo y las normas colectivas que orientan su aprovechamiento.

El documento reconoce tres dimensiones del resguardo territorial: las acciones sobre las especies y sus hábitats; la transmisión de conocimientos y la continuidad cultural; y las instituciones y formas de gobernanza que sostienen esas prácticas.

Esta perspectiva permite abordar la conservación amazónica desde una comprensión integral del territorio. Los conocimientos, las lenguas, las autoridades propias y las relaciones de reciprocidad con la naturaleza forman parte de las condiciones que hacen posible su cuidado.

Aunque los casos desarrollados en la publicación corresponden a otras regiones del mundo, sus recomendaciones ofrecen elementos para el debate amazónico sobre cómo reconocer y respaldar las prácticas territoriales de los pueblos indígenas.

Financiamiento directo para quienes cuidan los territorios

Una de las propuestas más concretas es la creación de líneas presupuestarias y mecanismos de financiamiento directo para iniciativas lideradas por pueblos indígenas y comunidades locales, sin obligación de intermediarios.

El documento plantea que los recursos deben respaldar tanto las acciones de cuidado territorial como los sistemas de monitoreo y las organizaciones de gobernanza. Asimismo, señala que el financiamiento debe ser predecible, accesible y continuo.

Para el debate sobre la Amazonía, esta recomendación pone sobre la mesa una condición fundamental: sostener el cuidado de los territorios requiere recursos que lleguen a sus protagonistas y fortalezcan sus capacidades organizativas.

La publicación también menciona posibles alianzas con mecanismos como el Fondo de Cali y el TFFF para apoyar iniciativas locales lideradas por guardianes territoriales.

 

mujer indigena escribiendo en una laptop dentro de una cabaña

La coautoría de Fany Kuiru y la presencia institucional de COICA dan visibilidad a la participación indígena amazónica en este diálogo internacional. El documento aporta argumentos para exigir que el reconocimiento del cuidado territorial se traduzca en políticas, presupuestos y mecanismos efectivos de participación.

Para la Amazonía, la discusión tiene una dimensión concreta: proteger la biodiversidad requiere respaldar a los pueblos que sostienen la vida en sus territorios, reconocer sus conocimientos y garantizar su participación en las decisiones sobre su futuro.

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