La Amazonía es un sistema vivo que regula el clima global, alberga una biodiversidad sin parangón y sostiene las formas de vida culturales de más de 400 Pueblos Indígenas. Aquí persisten algunos de los últimos bosques tropicales de alta integridad del planeta, además de extensos territorios indígenas y Áreas Clave para la Biodiversidad (ACB). Sin embargo, la expansión de las concesiones de las industrias de petróleo, gas y minería amenaza con fragmentar y degradar estos ecosistemas y formas de vida milenaria, de manera irreversible.
El análisis de Earth Insight demuestra que las concesiones extractivas cubren áreas críticas de la Amazonía. Los mapas regionales muestran superposiciones significativas entre bloques de petróleo, gas y minería legal con territorios indígenas, ACB, áreas protegidas y bosques de alta integridad.
Más de 30 millones de hectáreas de territorios indígenas están superpuestas con concesiones de hidrocarburos y 9,2 millones de hectáreas con minería, debilitando su autonomía y sistemas de vida. Esta presión afecta de forma crítica a los Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI), cuya subsistencia depende de reservas cada vez más vulnerables a iniciativas extractivas y legislativas.
Los bosques de alta integridad en la Amazonía también enfrentan amenazas crecientes. Alrededor de 66 millones de hectáreas de bosques intactos están amenazados por petróleo y gas. Su degradación comprometería la regulación de lluvias y el almacenamiento de carbono, con impactos regionales y planetarios.
A pesar del reconocimiento de sus derechos en los ámbitos nacional e internacional, las comunidades PIACI siguen siendo extremadamente vulnerables a las presiones externas, que amenazan su existencia y la preservación de sus identidades culturales únicas. Las reservas PIACI no solo protegen a los Pueblos Indígenas, sino también a una gran riqueza biológica. Sin embargo, alrededor del 20% de estas reservas se traslapa con bloques de petróleo y gas, abarcando cerca de 1,6 millones de hectáreas de tierras y aguas críticas para la conservación.
Los casos analizados en Brasil, Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia evidencian un patrón regional donde la expansión extractiva continúa avanzando sobre territorios indígenas, áreas con alta biodiversidad y bosques de alta integridad ecológica. La intensidad de estas presiones varía entre países, pero sus efectos convergen en una misma amenaza para la integridad ecológica de la Amazonía y para la supervivencia de los pueblos que la habitan.
Los Pueblos Indígenas son custodios esenciales de la selva y garantes de la biodiversidad, por lo que su protección resulta indispensable para cumplir la Meta 30×30 y el Acuerdo de París. Las conclusiones del informe hacen un llamado de urgencia a reconocer plenamente sus derechos, garantizar el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI), fortalecer sus territorios y asegurar el financiamiento directo.